15-2 Vélez 3-0 Caracas FC (19:30 hs)
03-3 Vélez vs. U. Católica de Chile (20:30 hs)
Y se puso en marcha nomás la ilusión fortinera en esta Santander Libertadores 2011. Era un partido a priori accesible aunque está ampliamente comprobado que los partidos no se ganan en otro lugar que no sea en la cancha. Y a pesar de ser locales, de enfrentar al aparente rival más débil del grupo (Caracas) y de alinear entre los 11 a Maxi Moralez, Davíd Ramírez, el Burrito Martínez y demás, había que confirmarlo en la cancha.
Y el PT fue más que discreto de Vélez. Discreto por no decir malo. Poco juego asociado, muchos cortes y un equipo venezolano que se limitaba a pegar, cortar el partido y dilatar todas y cada una de las jugadas. Ante este panorama, sumada a la lesión en el hombro de Guille Franco, todo parecía hacerse cuesta arriba. Con estos argumentos, no iba a pasar demasiado tiempo para que algún jugador del visitante viera la roja. Y a los 11 del PT, el volante Peña se la ganó por un codazo.
Entró el pibe Giusti por Franco para ser el eje del ataque, y lo cierto es que chocó y tropezó más de lo que pudo hacer, sin embargo mostró destellos de su juego: pivotear, apoyarse con un compañero y moverse bien en el area rival. El que fue EL jugador del partido, fue Maxi Moralez. El zapatazo desde afuera se clavó majestuosamente en el ángulo superior derecho de González y abrió un partido que a pesar de ser uno más el Fortín, no sabía como llevarlo. Fue en un momento clave, 44' del PT. Al descanso 1 gol arriba y con un jugador más. Era cuestión de tiempo e inteligencia para agrandar la ventaja.
Y ahora Vélez era el dominador en todo sentido. Se juntaban en el medio Canteros, Razzotti con Moralez y Ramírez. Y fue el otro refuerzo de Vélez, Davíd Ramírez, quién con un zurdazo brillante amplió el resultado. Otro golazo. El de la tranquilidad. A estas alturas, el partido estaba cerrado y solamente quedaba por ver si Vélez estiraba diferencias o si todo terminaba 2-0. Y Augusto Fernández, que ya estaba en cancha por Ramírez, en una jugada por derecha fue derribado dentro del área de Caracas y el Burrito Martínez (que no tuvo un gran partido) canjeó el penal por gol y punto final al partido. Nada más sucedió, más que control de pelota del Fortín y alimentar la ilusión de los hinchas, que colmaron la cancha y se ilusionan con levantar la preciada Libertadores de América.